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Resumen histórico
Historia de Sant Boi
Ya en la prehistoria hubo una
comunidad de habitantes en Sant Boi. Así parecen
indicarlo los descubrimientos de restos arqueológicos de
origen ibérico, datados entre los siglos VI-V aC, así
como de restos romanos de los siglos I-V dC, entre los
cuales destacan unas termas romanas; y finalmente de
restos prerrománicos. Aunque no existen vestigios, en la
toponimia hay testimonios de la presencia musulmana, que
fue breve: la población se denominó, de los siglos VII
al XII, Alcalà, que en árabe significa "castillo", ya
que Sant Boi era un punto estratégico para dominar el
delta, atravesar el río y proteger el cruce de caminos
donde se asentaba.
Sant Boi, inicialmente con el nombre de Alcalà, que pertenecía al
iniciarse la conquista al término del castillo de
Eramprunyà, pasó en el 966 a la baronia de Cervelló,
pero pronto se incorporó al patrimonio de la sede de
Barcelona, dónde siguió hasta el s XV.
En 1238 Guillem de la Cera era señor del castillo de
Sant Boi; fueron también señores los Marc, los Rosanes,
los Torrelles, que acontecieron titulares de la baronia
de Sant Boi, pero además de esta jurisdicción (dicha del
Alou) existían dentro de la villa las de la Pobla
Arlovina (que desde mediados del siglo XV pertenecía a
las monjas de Valldonzella) y la del Real (del rey).
Por iniciativa real, el Consell de Cent barcelonés
proyectó en el siglo XIII la construcción de un puente
sobre el Llobregat (acabado en 1303); esto y la
creación, después, de la barca de Sant Boi, que
facilitaba la comunicación de Barcelona con las tierras
de poniente en las largas épocas en qué el puente era
intransitable por la acción de las riadas, convirtió a
la población en un importante centro comercial, y se
crearon hostales, carnicerías, se fueron desarrollando
actividades, como la confección de telas de lino, de
zapatillas, y el comercio agrícola y ganadero (los
sábados se celebraba un concurrido mercado semanal, en
la plaza del Alou).
Al construirse, a finales del siglo XVIII, el puente de Molins de Rei, el
principal tráfico se derivó hacia aquel nuevo paso. Tras
muchos de años de mantenerse derruido el puente de Sant
Boi, en 1864 Lluís Castells y Comas lo hizo reconstruir.
El casco antiguo de la población estaba formado por el
barrio de Sant Pere, con la ermita del mismo nombre,
mencionada ya en 1004 y que desapareció definitivamente
el 1837 al enmurallar la villa con motivo de la primera
guerra Carlina, y la Pobla Arlovina, que se empezó a
formar en el siglo XI. El término constaba, además de la
cuadra de Benviure (o Bori), con el castillo del mismo
nombre (hoy en estado semiruinoso/), de las del Llor, de
la Torre Salvana y del Fonollar.
Dentro del término se han encontrado restos ibéricos (moneda, cerámica) y
romanos (las termas romanas, situadas en la confluencia
de la calle Hospital y la avenida de Maria Girona).
Algunos
defienden la tesis que la ciudad romana de Subur estuvo
localizada en el actual emplazamiento de Sant Boi y no
en Sitges.
En la edad media la población se estableció en dos
núcleos: la Sagrera, situada en la colina del castillo y
configurada en torno a la iglesia, y la Pobla Arlovina,
más al norte, sobre la calle Mayor. Esta es la
estructura base del núcleo antiguo que ha configurado el
centro de la población hasta llegar el siglo XX.
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se construyen un buen número de
masías, tanto en el núcleo urbano como en el campo, se
instala un de los primeros conventos que los monjes
capuchinos fundaron y se edifica la nueva iglesia
parroquial (1710-1752), de estilo barroco, pero con una
simplicidad neoclásica que actualmente es uno de los
principales signos de identidad.
En el último cuarto del siglo XIX, la población, hasta entonces
concentrada en los alrededores de la colina del castillo
y del río, inicia una expansión; en aquellos momentos la
población era de unos tres mil habitantes. A partir de
1875 se amplía el núcleo urbano sobre el camino de Sant
Climent y el 1905 se aprueba el primer gran proyecto de
planificación urbana local.
Hacia 1900 era el municipio más habitado de la comarca: ya superaba los
cinco mil habitantes. En aquel momento la población era
esencialmente agrícola. La primera industria importante
data del año 1917, cuando se inició la construcción del
alcantarillado y la pavimentación de las calles. Antes
de la Guerra Civil ya vivían 10.000 habitantes.
En 1921 se formó el primero equipo de rugbi del estado
español (la Unión Deportiva Santboiana); el santboiano
Baldiri Aleu i Torres fue el introductor.
El final de la guerra representó el fin de las instituciones democráticas:
la inversión privada no tuvo control de ningún tipo y se
generaron formas de crecimiento urbano basadas en la
especulación y el beneficio privado que configuraron un
territorio desvertebrado y carente de servicios. En 1940
la población era de 10.000 habitantes, en 1960 ya
llegaba a los 20.000; en 1970, a los 50.000 y en 1975, a
los 65.000.
En este periodo se construyeron grandes barrios en las afueras destinados
a la inmigración - Casablanca, Camps Blancs y Ciutat
Cooperativa - que no responden a una idea global de
ciudad y que se asientan sobre el territorio separados
entre sí y del centro. Estos núcleos se desarrollan en
altura y basados en una interpretación especulativa:
espacios libres sin urbanizar, falta de servicios, falta
de adecuación a la topografía, etc.
Evolución de los últimos años
En los últimos años el número de residentes se ha estabilizado en torno a
los 80.456.
En 1976 se celebró el primero acto público autorizado desde el 1939
conmemorando la fiesta del Once de Septiembre, con
motivo de ser enterrado en esta localidad el último
conseller en cap de Barcelona, Rafael Casanova. En el
año 1982 fue erigida cabeza del partido judicial, del
cual dependen los juzgados de Gavà, Viladecans,
Castelldefels y Begues.
Durante este tiempo se han construido nuevos sectores de viviendas (Riera
Gasulla, la Bòbila de Can Miquel, Mas Pollastres,
Torrelavila, etc.) diseñados con objeto de vertebrar la
ciudad, crear la trama urbana e introducir un concepto
de reequilibrio territorial. La principal característica
de los nuevos sectores es la gran cantidad de zonas
verdes existentes y el importante número de espacios
reservados a servicios y equipamientos.
Todo este crecimiento ha posibilitado, y a la vez ha requerido, nuevos y
mejores espacios para reunión, lectura, entretenimiento,
trabajo y deporte. Con la cantidad también ha crecido la
calidad y ahora en Sant Boi disponemos, entre muchos
otros equipamientos, de bibliotecas, casals de barrio,
equipamientos como Can Massallera o L'Olivera, y parques
como el de la Muntanyeta, actual eje lúdico y social de
Sant Boi.
Esta evolución también se ha puesto de manifiesto en el movimiento
asociativo, con más de 300 entidades, así como en la
creación de nuevas ofertas lúdicas y culturales. Un
ejemplo paradigmático es el Festival Altaveu, que ha
cumplido su décima edición y que da color a una fecha
como el Once de Septiembre.
En 1976, al iniciarse el proceso de transición hacia la democracia, se
aprobó el plan general metropolitano, que afectaba a la
ciudad de Barcelona y a 26 municipios de sus
alrededores, entre ellos Sant Boi. Este plan reducía la
altura de edificación, frenaba la especulación y
establecía reservas para infraestructuras diversas:
parques, jardines, equipamientos, etc. Se iniciaba un
proceso de vertebración y de humanización de la ciudad. |