El poder de las velas
La historia de la utilización de las velas tiene su antecedente en la
adoración que el hombre primitivo tuvo por el fuego. El fuego iluminaba
la oscuridad, ahuyentaba la humedad, el frío, y protegía a nuestros
antepasados de los animales y de las heladas, y sirve, aún hoy, para
hacer digerible el alimento.
Para el pensamiento antiguo, el fuego es uno de los cuatro elementos o
sustancias fundamentales que componen el mundo material: Aire, tierra,
agua y fuego. El mito más conocido que nos recuerda el origen celestial
del fuego es la historia de Prometeo, que robó el fuego a los dioses
para regalárselo a los hombres, poniendo en manos de la humanidad un
arma poderosa para su evolución. De aquí que una vela apagada no
signifique nada, o tan solo algo en potencia, pues su magia y su poder
está justamente en poder proporcionar fuego y mantenerlo durante un
determinado tiempo.