Llegó diciembre con su...
Me encanta como mi sufridora Paky llena nuestra casa de personajes y motivos. El
espíritu navideño no es un mito. No hay persona que pueda comprobar que no lo
afecta la llegada de las fiestas. Esa tranquilidad y esa sonrisita tatuada que
invade a algunos por estas fechas, se traduce para otros en ceños fruncidos y
ganas de que se acabe pronto.
De que existe, existe. No es sólo un invento de Charles Dickens que en su obra
clásica Una canción de Navidad convirtió el espíritu navideño en tres fantasmas
para ablandarle el corazón a un viejo tacaño.