El mundo cristiano de tradición occidental conmemora
el nacimiento de Jesús la noche del día 24 y el día 25 de diciembre. En los días
de este mes, se forman largas colas de padres con sus chiquillos que admiran
ilusionados los distintos cuadros plásticos, la perfección de un ambiente o la
gracia y propiedad de las figuras que se ofrecen para su contemplación, mientras
que, en la mayoría de las casas, siempre se encuentra algún rincón donde los
menores puedan colocar las imágenes de Jesús, María y José, una mula y un buey.