Carnaval 2004

Creo que una de las palabras más provocativas del español es "carnaval", cuya ruidosa sonoridad siempre evoca ecos paganos. La vieja fiesta de la carne que en el calendario litúrgico es la rumbosa frontera de los días más graves y solemnes de la Iglesia: la Cuaresma.

Y quizá por la inminencia de la austeridad, la abstinencia y la mortificación, el Carnaval es tan escandaloso con sus máscaras y disfraces, bailes y travesuras en un exceso que a lo mejor no lo fuera tanto si no le siguiese un tiempo penitencial. Parece que la gente pecaba de propósito porque ya estaba programada la expiación.

Yo comencé como cada cada sábado, visitando a mi madre allí encontré a mi hermano Jesús con más "pelo" de lo habitual y a mi sobrina Andrea de "Vampiresa". Después pude ver lo mucho que disfrutaban los más peques en un lugar a cubierto de la lluvia que caía y por último la Rua que recorrió las calles de Sant Boi

Imágenes enviadas por Ricardo a las 08.30     


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El Carnaval

El carnaval es una de las fiestas más curiosas que tienen los países de tradición cristiana. Ya sea para despedir el invierno, o para prepararse para la Cuaresma, la festividad de los carnavales se resiste a morir.

Casi todos los historiadores remontan su origen a fiestas paganas, celebradas en Roma en honor al dios Baco, aunque incluso hay algunos que van más allá y lo remontan a Egipto. En cualquier caso, para los romanos constituía el final del invierno y la llegada de la primavera y, con ello, se pretendía, además, despedir las desgracias y penas con una fiesta frenética.

Qué pasó con la llegada del cristianismo y su expansión por toda Europa, pues que se aprovecharon esas celebraciones y se instauraron en el calendario cristiano como una de las fiestas más importantes que se iniciaban con el día de los Santos Inocentes, la Epifanía, la Calendaria, Martes de Carnaval y Miércoles de Ceniza.

Ahora el Carnaval festejaba la suspensión de la carne (del latín carnis levanem) y el Miércoles de Ceniza indicaba el comienzo de la Cuaresma: cuarenta días de recogimiento y semi-ayuno antes de Semana Santa.

Así pues, el Carnaval siempre ha sido una festividad en la que se festejaban los instintos, lo fantástico por encima de lo real, lo terrenal por encima de lo espiritual... excesos, fiestas, comilonas y mucha diversión desmedida. Comenzó a convertirse en una festividad muy arraigada en el pueblo, en las clases más castigadas que se olvidaban por unos días de las penurias y de la escasez de todos los días, alterando el orden establecido, utilizando los disfraces para no ser reconocidos. Durante estos días todo se confunde el bien puede ser el mal, el hombre mujer, lo profano sagrado... Las máscaras, procedentes de la antigua tradición del teatro griego se utilizaron para esconder la identidad lo que permitía que, durante esos días se llevaran a cabo numerosas venganzas y conspiraciones, aunque también romances.

En el siglo SVIII, el siglo de las luces, de los salones de los ilustrados, de establecimiento de la vida urbana, el carnaval se transformó en elegantes bailes de disfraces organizados en suntuosos salones, con desfiles de cabalgatas espectaculares El Carnaval, se hace habitual entre las clases altas y el sentido que tenía en un principio se va perdiendo poco a poco y lo que va quedando es el aspecto externo de esta fiesta popular.

Afortunadamente en España, aunque la Cuaresma haya perdido todo el peso de la tradición y sea algo más simbólico que otra cosa, el Carnaval sigue guardando esa rebeldía de los carnavales populares de antaño. Todavía se busca la provocación y la crítica, como las charangas y chirigotas o disfraces que satirizan y critican algún aspecto de la actualidad. Por otro lado, nos queda el Entierro de la Sardina donde, en una sardina gigante, quemamos todos los males del mundo con la esperanza de que el convertirse en cenizas ocurra de verdad.

CARNAVALES EN TODO EL MUNDO

América Latina

Sudamérica es una de las regiones donde más ha quedado arraigada esta fiesta que llegó al continente americano de mano de los colonizadores españoles y portugueses. Los más importantes son el Carnaval de Río, el de Oruro en Bolivia, el de Corrientes en Argentina y el de República Dominicana. Básicamente, tienen características comunes a todas las fiestas carnavalescas, como son, máscaras, comparsas y bailes. Si bien cada país fue incorporando elementos propios y también costumbres e iconos aborígenes.

España

Pensar en España es pensar en Cádiz y Santa Cruz de Tenerife, aunque los carnavales se extienden por toda la geografía. El primero data de finales del siglo XVI y venía durando hasta dos meses, festejando a Don Carnal, y ha sido muy perseguido por su excesiva carga crítica. Fue prohibido en 1947 pero hoy en día es uno de los más celebrados y carismáticos.

El de Santa Cruz de Tenerife tampoco se queda atrás. Aunque apenas se tiene constancia de él hasta el siglo XVIII, lo más probable es que su tradición se remonte a los primeros años de la colonización. La máscara era uno de sus elementos más utilizado aunque cada vez está cayendo más en desuso. A partir de los años veinte es cuando el lujo en el disfraz comienza a notarse en las calles.

Venecia

Es uno de los más antiguos. Su tradición más arraigada era el uso de la máscara, que, incluso tuvo reglamentos sobre sus usos y costumbres. Siempre se ha vivido con mucha intensidad, los palacios abrían sus puertas y había música por toda la ciudad. Los enmascarados ocupaban la ciudad y las identidades desaparecían. El saludo tradicional era: "Buenos días señora máscara".

En fin, después de lo que te hemos contado, ¿has elegido tu disfraz?. Aprovecha esos días, libera tus instintos, finge ser quien no eres y diviértete.
 

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