La aceptación y el optimismo

Cada día, al comenzar mi actividad me propongo ser tan fuerte que nada pueda turbar mi paz mental, hablar solo de felicidad y prosperidad, hacer que todos mis amigos sientan que hay algo de valor dentro de ellos, mirar el lado bueno de todas las cosas, olvidar los errores y penas del pasado y aferrarme a los grandes logros que alcanzare en el futuro, sonreírle a cada persona que halle a mi paso, sentirme demasiado fuerte para preocuparme, demasiado relajado para encolerizarme, demasiado seguro para temer y demasiado contento para pensar en dificultades.

No siempre lo consigo, he pasado unos días malos. Tocar fondo es muy fácil. Es como hundir el pie en arenas movedizas. La tierra se arremolina en torno a ti dispuesta a tragarte, y has de hacer un gran esfuerzo para poder salir.

La contemplación es muy eficaz para mi en la obtención de dichosos momentos de paz que me alejan de las preocupaciones e inquietudes de la vida cotidiana. Con total independencia de las creencias religiosas, visitar un lugar como Montserrat es un antídoto poderoso para las inquietudes incesantes y las preocupaciones terrenales de la mente.

La contemplación no tiene que ser necesariamente de carácter devocional, por ejemplo un grabado, una estatua o cualquier objeto religioso. Contemplar es simplemente dejar que nuestros ojos descansen fijamente sobre algún objeto escogido y sentirlo, o, como dicen los budistas, llegar a serlo.

Bueno, sin más discursos, lo importante, es que he recuperado mi optimismo. Gracias a todos por vuestras palabras de animo.
 

Imágenes enviadas por Ricardo el día 29/11/04 a las 07.00          


CRW_6840

CRW_6842

CRW_6844

CRW_6845

CRW_6846

CRW_6847

CRW_6848

CRW_6851

CRW_6852

CRW_6853

CRW_6854

CRW_6856

CRW_6857

CRW_6869

CRW_6872

CRW_6875

CRW_6877

CRW_6878

CRW_6880

CRW_6881

CRW_6882

CRW_6885

CRW_6902

CRW_6909

« Volver