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  11 de Julio, 2003

El fruto extraño de Lady Day
El Café Society fue durante los años treinta el punto de encuentro de la intelectualidad progresista de Nueva York. Veteranos de la brigada Lincoln y clientes como Charlie Chaplin, Paul Robeson, Lauren Bacall y Eleanor Roosevelt frecuentaban aquel local, que se anunciaba como "un mal lugar para la gente de derechas".
En su escenario Lady Day, como se conocía a Billie Holiday, cantó por primera vez Strange Fruit. "Los árboles del sur dan frutos extraños, con sangre en las hojas y en las raíces, la brisa del sur balancea un cuerpo negro, un fruto extraño cuelga del árbol...", decía la canción. Era el 1939, el mismo año del estreno de Lo que el viento se llevó, la película que consagró la condescendiente mirada de la sociedad americana frente a los negros.
Billie Holiday explica en sus memorias como Lewis Allan le dio a leer Strange Fruit. El poema le evocó la muerte de su padre, sistemáticamente rechazado por el color de su piel en diversos hospitales de Dallas hasta morir de una hemorragia. Cuando le dieron el cuerpo a la familia aun bestia el esmoquin de la orquesta y la camisa salpicada de sangre.
En realidad, Lewis Allan era el seudónimo de Abel Meeropol, un profesor de literatura a quien el FBI no dejó nunca de vigilar por su militancia comunista y que adoptó a los hijos de Ethel y Julius Rosenberg cuando estos fueron ejecutados. Meeropol fue el autor de otras canciones militantes como Beloved Comrade, en honor de los republicanos españoles.
La primera vez que Billie cantó Strange Fruit, el público se quedó mudo. Como si hubiese recibido un puñetazo en el vientre. Un silencio largo, roto finalmente por unos aplausos aislados que se convirtieron en ovación. Billie Holiday se había transfigurado. Con una flor en el pelo, revivía en aquel instante el dolor de su trágica biografía: "Aroma de magnolia dulce y fresco y de pronto el olor de carne chamuscada", cantaba. Nadie, al sentirla, podía olvidar las fotografías publicadas en los diarios de un negro linchado por compatriotas suyos que sofreían como si el pueblo estuviese de fiesta mayor.
Billie Holiday se apropió de aquella cruda historia. Y con ella se consumió físicamente, devorada por su propia tragedia y por la que los versos del poeta militante habían comprendido.
Meeropol permaneció en el olvido y a Lady Day no la dejaron triunfar nunca, tampoco. La prisión y las prohibiciones de actuar no fueron consecuencia del amplio eco de un Strange Fruit que denunciaba el racismo estadounidense mucho antes de la aparición de los movimientos a favor de los derechos civiles. Billie era un fruto extraño en aquella sociedad en qué el Café Society era uno de los pocos locales donde blancos y negros tenían los mismos derechos, en qué el Oscar galardonaba la docilidad de la Mammy al servicio de la Scarlett O'Hara.
En el otro lado del espejo era necesario el contrapeso de la mujer negra consumida por las drogas, hundida en el lodo de la corrupción. Y se dejó que Lady Day se pudriese en la rama de su árbol. Y que cayese, ella sola. Y se partiese en la tierra. Como un fruto extraño.

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  10 de Julio, 2003

Vacaciones italianas
El canciller alemán Gerhard Schroeder ha decidido no ir de vacaciones a Italia, y ha cancelado las reservas que tenia, después de que un ministro del Gobierno italiano haya descrito a los alemanes como hiper-nacionalistas rubios y creídos. Después del comentario de Berlusconi en el Parlamento Europeo la semana pasada, en qué sugirió que un parlamentario alemán podría hacer el papel de Kapo nazi en una película que se rueda cerca de Roma, solo faltaba este otro insulto para qué los últimos rastros de simpatía entre los representantes de los dos países se evaporasen. Schroeder no tomará el sol en Italia y seguramente no encargará ninguna pizza en mucho de tiempo.
En Alemania reviven todos los estereotipos imaginables sobre los italianos. Lo que sorprende de estas batallas de pueblo es como las sensibilidades de cada uno están tan a flor de piel. Es casi tan alarmante como la facilidad con qué los grandes, los guapos y los ignorantes de la política europea lanzan insultos que al fin y al cabo dicen más sobre su capacidad para comprender la complejidad del mundo que sobre los aludidos y los insultados. Uno de los objetivos de la UE que ahora preside Berlusconi es superar la visión estereotipada del vecino, y el comportamiento estúpido que es el resultado inevitable.
Toda la generación de políticos que aun funcionan pensando que su nacionalidad les da derecho a denigrar a los ciudadanos que tienen otra tendrían que ser consignados a algún estercolero de la democracia donde no puedan hacer mal a nadie. Mirando más cerca de casa, la lastima es que ahora Aznar se ponga a predicar que todos hemos de aprender como ser español, con sus ideas nacional-pedagógicas, supuestamente para qué los de fuera nos puedan reconocer a todos más fácilmente. Aznar continua con las ideas anticuadas sobre la identidad europea, como Berlusconi, un patriotismo estatal del siglo XIX que durante tantas décadas condujo a conflictos innecesarios entre los estados de Europa. Con la campaña de la españolidad solo creará más prejuicios y más estereotipos, en lugar de fomentar el respeto y el intercambio entre las distintas identidades europeas.

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  9 de Julio, 2003

Publicidad, o no
Curiosa la condición humana: mucha gente intenta evitar la publicidad, pero acaba comprándose solamente ropa de marca. La televisión tiene mucho que ver, con la insistencia de los anuncios, y la cosa ha ido a más: ya podemos saber todo lo que pasa en el mundo publicitario en el 'Maratón de Publicidad 2003' en Canal +, programa que considera los anuncios en toda su extensión artística (lejos han quedado aquellos espots de atmósfera pliocenica con la Carmen Sevilla anunciando electrodomésticos). Curiosamente, cuando miramos algún programa y empieza la publicidad atacamos compulsivamente el mando para hacer zaping, pero cuando se nos presentan los mismos anuncios dentro de un programa como 'Maratón', los miramos con aquella alegría que nos caracteriza. Llegados a este punto, Freud nos encontraría tantas incongruencias mentales que nos invitaría a inscribir nuestro nombre en uno de sus compendios de sicopatología.
Maratón de Publicidad 2003. es pura coherencia: los cortes de publicidad son iguales que partes del programa. Ahora ya solo queda que alguien cree un formato televisivo de cartas de ajuste, que seria difícil de justificar, pero nada no es imposible. Hemos llegado a unos niveles en qué la publicidad nos define e integra socialmente. Conducir un determinado modelo de coche, comprar chicles intentando que se nos iluminen los dientes en la oscuridad, preguntarse de qué hacen olor las nubes, nos identifica igual o más que las mujeres jirafa de Birmania o los socios del Betis. La M de McDonald's, por ejemplo, es un homenaje a los pechos de Dolly Parton (no es una fijación mía; eso dicen). La publicidad nos invade.
En un país como el nuestro donde las televisiones se saltan alegremente las cuotas de tiempo dedicadas a la publicidad, Maratón Publicitario 2003 parece una provocación, pero no lo es: gracias al programa, el teleespectador entenderá que un anuncio también se puede ver como una producción de ficción, sin tener en cuenta la marca. Aunque, mirado desde este punto de vista, entonces pierde la intención comercial. Todo muy complicado. No solo a algunos les confunde la noche, sino también la publicidad televisiva.

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  8 de Julio, 2003

Ciclismo en vasco
El escándalo que ha montado el Gobierno español al saber que se había cerrado un acuerdo entre los organizadores del Tour de Francia y una asociación francesa ligada a Batasuna para introducir el euskera en los actos de una de las etapas de la carrera ciclista del verano ha conseguido intimidar casi a todo el que ha tenido algo que ver. Distintos representantes españoles decían ayer que pedirían a la Unión Europea que interviniese, que Madrid solicitaría una reacción del Gobierno francés y que los que llevan la organización el tour de Francia se habían equivocado.

¿El ciclismo comentado en vasco en la televisión extranjera? Donde se ha visto nunca. Madrid recordaba que Batasuna ha sido incluida en una lista europea de organismos relacionados con el terrorismo, todo y que la asociación vasca francesa en cuestión está registrada según las leyes francesas y no ha sido prohibida por el Gobierno de Francia ni ningún otro. Madrid ha dicho que su protesta por el acuerdo con el Tour no tiene nada que ver con el uso de la lengua vasca. Faltaría más. Pero la impresión es más bien lo contrario. Las protestas del gobierno parecen tener todo que ver con la lengua.

Si Madrid tiene los intereses de los vascófonos tan presentes, y quiere disipar esta impresión, se tendría que poner al frente de una iniciativa como esta, para introducir el euskera al Tour. La transmisión de comentarios en euskera por las televisiones de distintos países pondría a Madrid al nivel de otras iniciativas europeas en defensa de las minorías. Podría ayudar al gobierno de Madrid a cumplir con sus funciones según los acuerdos europeos que garantizan la protección y el soporte a las lenguas minoritarias de Europa. El acuerdo entre el Tour y la Batasuna francesa tenia que poner un locutor vascófono al lado del locutor oficial de la carrera en la etapa, entre Pau y Bayona.

Estas iniciativas podrían ayudar a transformar la crisis vasca en alguna cosa más positiva que diese a los jóvenes más razones para tener confianza en lo que será su futuro. La campaña intensa de Madrid de ayer, para parar esta iniciativa que asociaba un acto deportivo estrella con la lengua vasca, es deplorable. Es otra desviación en su lucha contra el terror, otro pequeño golpe de timón que mantiene el enfrentamiento entre Madrid y lo que conceptúa con menosprecio como las minorías culturales y lingüísticas del Estado español.

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  7 de Julio, 2003

Una idea poco brillante
En el Reino Unido podéis comprar unos pececitos de estos semitropicales que se tienen dentro de una pecera pequeña en la cocina o en la sala que se utiliza cuando tenéis invitados a cenar. De entrada parecen normales, pequeños y aburridos. El golpe dramático se da cuando se apagan las luces; entonces se siente un suspiro que gratifica a los que siempre quieren dar la nota con los amigos, ya que los peces brillan en la oscuridad, son fosforescentes. Los TK-1 son el primer producto de impacto, al menos de impacto relativo, de una empresa de Taiwán llamada Taikong Corporation que los ha producido mezclando un puñado de genes de una medusa luminiscente con los genes de los peces. Los bichos cuestan aproximadamente quince euros cada uno. La empresa espera que se conviertan en la ultima moda y que en poco tiempo la curiosidad pique a muchos miles de compradores. Hace un año y medio ya produjeron el primer pez luminoso, pero han tardado estos dieciocho meses en hacer que los peces que llevan a las tiendas para vender sean estériles. Era necesario en primer lugar por si a alguien se le viene la idea de soltarlos dentro de una torrentera. No querían que se pudiesen reproducir en estado salvaje y desbaratar el ecosistema de nuestros ríos. Tampoco, no quieren que los que los compren les puedan robar el negocio: nadie más que la empresa puede producir, estos peces, ya que ellos son los únicos que tienen de fértiles.
Los críticos de la aventura genética de estos tiempos dicen que se tendría que prohibir. Para empezar, los animales de compañía no se han de convertir en complementos de moda que se compren y se tiren sin miramiento. Los peces no es que hagan mucha compañía, pero una parte de razón la tienen. Entonces dicen que si esto progresa ¿ donde llegaremos? ¿Adaptaremos los peces tropicales a temperaturas más frías, de forma que inevitablemente invadan nuestros ríos? Y si a alguien le da por adaptar a la piraña a las temperaturas europeas, vamos arreglados, dicen. Los argumentos sobre la utilidad de la ingeniería genética para solucionar algunos grandes problemas de la humanidad son dignos de escuchar, pero el uso de estas técnicas para crear productos comerciales de utilidad nula y que pueden tener impactos medioambientales incalculables es más que cuestionable. Las revistas especializadas de piscicultura en Inglaterra piden un boicot al TK-1.

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  5 de Julio, 2003

Beckham en Oran
En La Peste, de Albert Camus, y posteriormente en el collage de farsa y dramaturgia de Estado de sitio, la enfermedad bubónica acechaba a la población y todos los males que ocasionaba no eran nada en comparación con la pobreza política y la corrupción intelectual que reinaba y que inundaba el escenario. Los signos de la enfermedad, de la peste bubónica, extremadamente contagiosa, son graves y justificadamente inquietantes: inflamación desmesurada de los ganglios, ulceraciones en todo el cuerpo, debilidad, incapacidad para caminar y hablar balbuceando. Los signos de la enfermedad moral que la envolvía, y que la había engendrado, y de la cual el hombre era mucho más responsable que los roedores, los piojos y las pulgas, eran mucho más graves: los privilegios graníticos y la explotación, la tiranía del pensamiento y el hambre.
Eso era en el mundo fantasioso y fingido de la literatura. En el mundo real, la peste había desaparecido, y desde que Kitasato y Yersin descubrieron el agente causal en 1894, las vacunas, los antibióticos y las sulfamidas, la habían reducido a algunos focos endémicos, en la India, Mongolia y el sur de la China. Ahora aquella enfermedad, que desangró la Europa medieval, ha reaparecido en la región de Oran, al oeste de Argelia, donde se han registrado una veintena de casos, y con la misma celeridad que la preocupación de las instituciones sanitarias internacionales han surgido las voces de los que piensan que esto supone una confirmación más que los países árabes viven en la edad media.
No conocemos el escenario de degradación material, de suciedad y pobreza que la literatura medica adjudica a la peste bubónica, ni podemos hacernos una imagen, ni esperar que las televisiones nos la retransmitan. La ciencia, eso es: la libertad intelectual, venció esta y muchas enfermedades, siglos después que los fundamentalismos y las tiranías las engendraran. Los ojos de la irracionalidad medieval vieron, en la enfermedad, un castigo proporcionado a las maldades humanas, pero la ignorancia interesada de los brujos no explicó nunca por qué asolaba con tanta desigualdad, con tanta injusticia, hombres y mujeres y zonas de Europa, y solo la ciencia, muchos siglos después, lo pudo acertar.
Puede ser que exageradamente, puede ser que cruelmente, puede ser que injustamente, alguno habrá intuido que la dificultad para comprender los males de la peste bubónica -los silencios, el hambre y la pobreza, el hacinamiento, la ausencia de toda profilaxis- son perfectamente compensables por alguna novedad del presente. En resumen: la peste es lo contrario de Beckham. Frente la salud más insultante, la enfermedad más fatídica e insoportable. Frente la publicidad más llamativa, el silencio, el miedo, la tentación de amagar el mal y así conjurarlo.
Frente la sobreprotección del estado, que dedica al astro decenas de policías y le regula el tránsito para disminuirle al máximo las molestias, el olvido del estado, la inexistencia de los ciudadanos, y al mismo tiempo la omnipresencia del estado, que no puede garantizar la salud de los súbditos porque está muy ocupado ocupándose de las conciencias (Peste o gobernador, siempre es el estado, dijo Camus).
Frente a la belleza y la riqueza y la culminación del fashion más fashion que pueda imaginar la mente humana, la deformidad y la miseria que ni los más severos cronistas medievales pudieron retratar. Frente al orden y el negocio, el caos de las pulgas y la ceguera del qué no tiene nada a ver, ni a imaginar, ni a desear, ni a esperar. Frente a la atención de millones de personas de todo el planeta, el olvido hacia los países y las gentes que ni tan solo merecen salir en los mapas, y el desamparo que supone reaparecer por una epidemia medieval e inhumana.
Cuando Camus quiso describir los abismos de la condición humana, tubo que recurrir a la peste. Nosotros lo podemos hacer igualmente, y a más contamos con el reverso de las imágenes de la felicidad, la abundancia y la exuberancia estética y económica. Una conquista moderna, evidentemente.

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  4 de Julio, 2003

Ciencia aplicada
Por si aun se pudiese dudar que el modelo de empresa multinacional que exportamos no puede resolver los problemas de los países pobres, la industria farmacéutica de tanto en tanto nos lo vuelve a recordar. Esta semana seis organizaciones que trabajan en el campo de la salud han lanzado una iniciativa para sacar medicamentos dirigidos a los enfermos del tercer mundo, apuntando que las grandes empresas que sirven medicinas al mundo occidental dedican el noventa por ciento de sus esfuerzos en producir remedios para un diez por ciento de las enfermedades graves que afectan a la humanidad. Este diez por ciento de las enfermedades, claro, son las dolencias más rentables que se encuentran en los países ricos.
Por tanto, Médicos Sin Fronteras y cinco grupos más quieren dedicar 250 millones de dólares para corregir el desequilibrio, aunque sea solo en una pequeña parte. Pretenden buscar remedios para las enfermedades abandonadas por las grandes marcas farmacéuticas por su poca 'rentabilidad'. Están convencidos que se tienen los conocimientos para dar un remedio a los problemas de salud del tercer mundo, que los laboratorios universitarios y otros tienen todo lo que se ha de menester para empezar a trabajar inmediatamente. Solamente hace falta lo que las grandes empresas del sector no quieren poner: dinero y dedicación.
El grupo abrió una convocatoria y han sido inundados de solicitudes de financiamiento. Eso, dicen los organizadores, indica que la ciencia para crear remedios para estas enfermedades, como la leishmaniasis o la enfermedad de Chagas, que arrasan África, Oriente Medio y Sudamerica, existen pero no es explotada por las empresas que tienen el interés comercial arriba en la lista de prioridades. Una de las grandes ventajas de nuestra sociedad, que a veces no apreciamos suficientemente, es que existen organizaciones como Médicos Sin Fronteras, que a menudo son la única esperanza para corregir las injusticias más escandalosas que toleramos casi sin darnos cuenta, y son de los pocos que ayudan a aplicar la ciencia allá donde más falta hace en lugar de allá donde más dinero hace.

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  3 de Julio, 2003

Cumplir las expectativas
Berlusconi en su inauguración como presidente de la Unión Europea ha dejado confuso a los aliados y avergonzados a muchos italianos, pero no ha decepcionado a sus críticos. Con su incompetencia ayer provocó la suspensión de la sesión del parlamento europeo en qué el se presentaba delante de la cámara como el nuevo dirigente de la UE. En un momento de coraje le dijo a un diputado socialdemócrata alemán que parecía un guardia de campo de concentración nazi. Para defenderse, después del caos de su comentario, dijo que quería ser irónico, que tenia intención humorística, que eran los gestos del diputado alemán que le hacían pensar, en un guardia nazi -o sea que era culpa del diputado- y que la ironía se había perdido en la traducción que se servia a los diputados por los auriculares -o sea que era culpa de los interpretes. No quiso retirar sus palabras.
Berlusconi no ha captado que trabajar en la UE es muy distinto que operar como el lo hace en Roma. En Italia puede chillar a un juez, crear leyes que le eximan de procesos judiciales por corrupción, puede intimidar y ridiculizar a la oposición con insultos pintorescos. Pero en el parlamento europeo no cae bien. La sesión de ayer mostró lo que deben ser algunos de los insultos preferidos de los italianos. Berlusconi dijo a los diputados que le criticaban que eran todos unos turistas. No explicó qué significa eso en su lengua, pero el hecho que emplee esta palabra para insultar a la oposición indica que respeto tiene por cualquiera que sea cliente de una de las industrias más importantes de Italia. Un turista es uno que no conoce muy bien las lugares, que no habla la misma lengua, pero temo que también significa en el idioma de Berlusconi aquel que puede ser estafado. Berlusconi no sabe la diferencia entre el parlamento romano y el europeo, entre sus proyectos empresariales y políticos en Italia y el proyecto de construcción europea. El otro italiano que dirige la UE, el presidente de la Comisión, Romano Prodi, lo resumía cuando le preguntaron si ayer era un gran día para Italia después de la farsa berlusconiana. Contestó simplemente 'No'.

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  2 de Julio, 2003

Estrategia de tensión
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha admitido a tramite una querella del PP contra Javier Madrazo, coordinador de EU-EB, por injurias a José María Aznar y al rey Juan Carlos. Madrazo habría tratado de «terrorista» a Aznar por haber dado soporte a la guerra de Iraq, y implicó al rey por el hecho de mantener un distanciamiento que le haría cómplice.

Aznar ha politizado mucho el poder judicial y en lógica consecuencia se ha judicializado mucho la vida política. Este nuevo episodio se inscribe en una estrategia que hace aportaciones muy considerables al clima de tensión del mandato de Aznar. Nunca habían sido tan malas las relaciones del poder central con las instituciones no gobernadas por el PP. Y nunca habían sido tan difíciles las relaciones de España con Cuba, Europa y los países Árabes. Pero donde la estrategia de la tensión ha sido llevada hasta el límite de la rotura irreparable es en Euskadi, donde Aznar se encabezona en mantener muchos fuegos encendidos para qué la temperatura no baje. Muchos se preguntan si, en esta estrategia, juega algún papel el factor humano, pregunta que desencadenaría otras aun más inquietantes. Madrazo no estuvo muy acertado, pero lo cierto es que, con el soporte vehemente de Aznar, Washington y Londres  han llevado el terror y la muerte a un país y abrieron unas expectativas trazadas por el terror.

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  1 de Julio, 2003

La lista del súper
Estas hundido. Sabes que saldrás, porque siempre hay una salida, pero esta noche no la ves y no puedes más. El mundo te cae encima y de tu poder con todo, que tantas veces te salva, hoy no tienes ni rastro. Ninguna idea te da ni para una sola frase. Si ahora escribieses, solamente ensuciarías papel. Has podido huir de muchas vulgaridades con buen gusto y con dinero, con inteligencia y con un poquito de suerte, que también ha hecho su papel aunque te cueste de aceptarlo. Pero no te puedes liberar de la vulgaridad última -lo hace tanta gente- de sangrar por la herida y de llorar cuando hace daño. No te ha pasado nada que sea irreversible, pero el andamio de la fortaleza se te ha desatado y ahora todo se caerá. Sientes como todos los momentos de soberbia, de arrogancia, vienen al portal de tu noche desolada a deshacerse y a reírse de ti, el miserable. Si como mínimo hubiese algún culpable. Pero solo es, la vida. La vida que tiene estos giros, la vida cuando no hace regalos. De las ultimas reservas vas sacando recursos que piensas que te podrán servir. Un libro. Una canción. Un café con un amigo. Pero nada tiene la medida de tu dolor y no te gusta molestar. Simplemente despiertas a tu compañera, la persona que siempre está aunque a veces sea estorbando, la mujer a la cual de pronto tienes ganas de escuchar, y son las dos de la madrugada. Le dices buenas noches y le preguntas cualquier cosa, y aunque ella sabe que tan tarde tu necesidad de hablar de apariencia lisa alguna cosa amaga, tiene la delicadeza de no preguntarlo. A veces cuando todo se hunde y no puedes hacer nada por pararlo, te hace compañía la voz de tu esposa explicándote que hoy ha ido al supermercado, y que como que no había lenguado ha comprado un poco de rape, y que mañana a la noche, para cenar, lo hará estofado con patatas.

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