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Paseos
diarios,
o casi...
He pasado por un cáncer en el sistema linfático que me ha
dejado muchas secuelas físicas, Fibrosis pulmonar,
Bronquiectasias, insuficiencia en dos válvulas del corazón,
el hígado gravemente enfermo, recientemente me han
implantado un marcapasos en el corazón por que el bloqueo
rama izq. que también padecía se agravó. Lo último hasta
ahora es el empeoramiento del edema linfático que tenia en
el brazo derecho como secuela de la radioterapia, el marcapasos
obstruye más la circulación linfática y venosa. Los hospitales han sido mi segunda casa.
Ahora aún encuentro motivos para la ilusión de
vivir. Gracias en gran parte a mi compañera, Paky.
 
A pesar de
que no puedo caminar más de 10 o 15 minutos sin
descansar, he encontrado dos lugares, en los que abundan los
bancos, y en los que me siento muy a gusto leyendo, utilizando
todos los sentidos,
paseando, y pensando. El Parque municipal de la Muntanyeta de
Sant Boi, y las dunas de la playa de Gavà, entre Gavà Mar y
Castelldefels.

El
contacto con estos y otros lugares similares me sirve para
prometerme cada día a mi mismo:
Ser tan fuerte que nada pueda turbar mi paz mental, hablar
solo de salud, felicidad y prosperidad a toda persona que
conozca, hacer que todos mis amigos sientan que hay algo de
valor dentro de ellos, mirar el lado bueno de todas las cosas
y hacer que este optimismo se haga verdadero, olvidar los
errores y penas del pasado y aferrarme a los grandes logros
que alcanzaré en el futuro, brindarle a cada criatura viviente
que halle a mi paso una sonrisa, sentirme demasiado fuerte
para preocuparme, demasiado relajado para encolerizarme,
demasiado seguro para temer y demasiado contento para pensar
en dificultades.

No siempre lo consigo, hay
días que estoy convencido, sin lugar a dudas, que mi vida no
le importa a nadie. Tocar fondo es mucho más fácil de lo que
la gente cree. Es como hundir el pie en arenas movedizas. La
tierra se arremolina en torno a ti dispuesta a tragarte, y por
mucho que te revuelvas ante tu inminente muerte, no hay nada
que hacer. Es irónico darse cuenta de que es imposible luchar.

Me dura muy poco tiempo, porque
aunque a nivel físico no, a nivel emocional he mejorado. Antes
siempre estaba insatisfecho, siempre me quedaba algo por
alcanzar, siempre existía el aliciente de obtener una casa
mejor, un coche más caro, un ascenso, más sueldo, más, más,
más... Ahora sin embargo sólo tengo que preocuparme de vivir.
¿No te parece la mayor de las libertades?

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