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Paseos
diarios,
o casi...
He pasado por un cáncer en el sistema linfático que me ha
dejado muchas secuelas físicas motivadas por los
tratamientos (quimio y radioterapia) a los que fui sometido: Fibrosis pulmonar,
Bronquiectasias, insuficiencia en dos válvulas del corazón,
el hígado gravemente enfermo, me han
implantado un marcapasos en el corazón,
el edema linfático que tenia en el brazo derecho como
secuela de la radioterapia ha empeorado,
el marcapasos obstruye más la circulación linfática y venosa.
Lo último hasta ahora es un
Hepatocarcinoma
(Cáncer de Hígado) en ello estoy
ahora. Los hospitales son mi segunda casa.
Pese a todo me siento un
privilegiado. Soy un superviviente
y tengo muchas ganas de vivir y disfrutar las maravillas que
la naturaleza a preparado para nosotros.

A pesar de
que no puedo caminar mucho rato sin
descansar, he encontrado dos lugares, en los que abundan los
bancos, y en los que me siento muy a gusto leyendo,
paseando, y pensando. El Parque municipal de la Muntanyeta de
Sant Boi, y las dunas de la playa de Gavà, entre Gavà Mar y
Castelldefels.
El
contacto con estos y otros lugares similares me sirve para
prometerme cada día a mi mismo:
Ser tan fuerte que nada pueda turbar mi paz mental, hablar
solo de salud, felicidad y prosperidad a toda persona que
conozca, hacer que todos mis amigos sientan que hay algo de
valor dentro de ellos, mirar el lado bueno de todas las cosas
y hacer que este optimismo se haga verdadero, olvidar los
errores y penas del pasado y aferrarme a los grandes logros
que alcanzaré en el futuro, brindarle a cada criatura viviente
que halle a mi paso una sonrisa, sentirme demasiado fuerte
para preocuparme, demasiado relajado para encolerizarme,
demasiado seguro para temer y demasiado contento para pensar
en dificultades.
No siempre lo consigo, hay
días que estoy convencido, sin lugar a dudas, que mi vida no
le importa a nadie. Tocar fondo es mucho más fácil de lo que
la gente cree. Es como hundir el pie en arenas movedizas. La
tierra se arremolina en torno a ti dispuesta a tragarte, y por
mucho que te revuelvas ante tu inminente muerte, no hay nada
que hacer. Es irónico darse cuenta de que es imposible luchar.
Me dura muy poco tiempo, porque
aunque a nivel físico no, a nivel emocional he mejorado. Antes
siempre estaba insatisfecho, siempre me quedaba algo por
alcanzar, siempre existía el aliciente de obtener una casa
mejor, un coche más caro, un ascenso, más sueldo, más, más,
más... Ahora sin embargo sólo tengo que preocuparme de vivir.
¿No te parece la mayor de las libertades?

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