¡Por fin! He
estado en la playa. Mi ilusión en volver pronto a ver, oír y oler el mar
ha sido lo que me ha permitido soportar mejor situaciones difíciles,
deseo cumplido. De momento la recuperación va muy bien, solo tengo una
prohibición no negociable con los médicos, durante un mes (periodo que
tardarán el marcapasos y los electrodos que van hasta el corazón en
enraizar con mi cuerpo), no puedo conducir ni ir de copiloto, es por el
golpe en el pecho que producen el airbag y los cinturones de seguridad
en caso de accidente. Pero mi sufridora Paky me ha llevado en el asiento
trasero de su coche
a Castelldefels, y aunque al ser días festivos estaba muy concurrido,
para mi ha sido fantástico.