De nuevo de paseo por Barcelona, bajando por el lado derecho de las
Ramblas y una vez pasada la calle dedicada al Pintor Fortuny,
encontramos la iglesia de Betlem (Belén), antigua iglesia de los
Jesuitas que se incendió en 1671. Durante el año 1680, según proyecto de
Josep Juli, se comenzó a construir la iglesia actual que hace esquina
con la Rambla y la calle del Carmen (a donde da su fachada principal).
La fachada lateral de la iglesia da al lado de la Rambla. En su interior
encontramos una única nave, espaciosa, con capillas laterales: es la
tradicional del gótico catalán. Antes de 1936 estaba decorada con
marqueterías de mármoles de colores y estucados italianos bruñidos al
fuego, un retablo y unas grandes celosías en las tribunas, enriquecidas
con figuras de talla policromada y dorada; las bóvedas estaban pintadas
usando diversas tonalidades de gris. Todo ello quedó destruido por el
incendio que se originó el año 1936. La estructura del templo también
quedó afectada, pero la iglesia ha sido reconstruida siguiendo su forma
original. Actualmente esta iglesia dispone de una sala para
exposiciones.